Análisis Final:
Derecho a saber
por Juan Carlos Grassi
Los congresos son reuniones de carácter científico, económico y cultural
que se llevan a cabo con la intención de difundir los avances y descubrimientos
en las diferentes áreas. La divulgación es uno de los elementos
constitutivos en esa actividad, donde se reúnen especialistas de diferentes
geografías y culturas para compartir nuevos avances y conocimientos que
más tarde serán extendidos a la comunidad toda. En ese proceso, el rol de
los medios de comunicación es sustancial. La tarea de divulgación, sobre
todo en los congresos de carácter médico, enriquece la formación sanitarista
de la sociedad, al acercar a las personas información que incidirá en
la mejora de su cuidado, hábitos y calidad de vida.
Lamentablemente, en nuestro país sólo el 20% de los congresos tiene una
oficina de prensa con atención profesional que permita acceder a esa información.
De hecho, nuestro medio especializado suele encontrar férreas barreras
en el acceso a las reuniones científicas. El caso más reciente fue el del 48º Congreso Argentino de Ortopedia y Traumatología, en el Hotel Hilton, en el que
los enviados de Ferias & Congresos fueron expulsados en condiciones muy
poco amables, porque la organización "no quería difundir las alternativas del
evento". Es absurdo semejante secreto para la prensa alrededor de un congreso,
como si se tratara de la conspirativa tenida de una logia (paradójicamente,
en el siglo XXI los masones publican en Internet sus actividades).
El caso opuesto es el III Simposio Mundial de Avances en Flebología y
Linfología, entre otros importantes eventos en donde los avances científicos
en materia médica y de los laboratorios pudieron ser reflejados en esta
revista, gracias a una atención a la prensa eficaz y amable.
Algo de ese "secreto", pero sobre todo mucha falta de eficacia, es lo que
se vislumbra alrededor del Centro Cultural Gral. San Martín. Ese tradicional
edificio, inaugurado en 1969 con proyecto del fallecido arquitecto Mario
Roberto Álvarez, supo ser una sede privilegiada de congresos y convenciones
de nuestro país, a tal punto que formaba parte de la Asociación
Internacional de Centros de Congresos (IAPC), con sede en Bruselas.
Desde 2006, ese espacio se encuentra inactivo como sede de congresos,
y desde 2008, en que anunció que, con una inversión de 100 millones de
pesos, "las obras estarían concluidas para 2010", que su directora, María
Victoria Alcaraz, no responde los llamados telefónicos para acercarle la pregunta
de cuándo estará funcionando nuevamente como sede de congresos.
Mientras tanto, hay versiones que indican que ni siquiera se ha comenzado la
remodelación de las Salas A-B, aunque ya se hayan inaugurado los cinco pisos
subterráneos destinados a producciones artísticas de vanguardia. Por ahora, el
Centro es usado para reuniones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Toda una tergiversación del destino de este formidable recinto que es de todos
los ciudadanos, y no un Salón de Usos Múltiples de los funcionarios porteños.
El interés general –incluido el derecho a la información– está por encima
de los intereses particulares. Ése es el ABC de la función dirigencial, tanto
en el Estado como en una asociación profesional privada. ■

Juan Carlos Grassi
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